29/5/08

Gente de aquellos tiempos (II)

Seguimos recordando y homenajeando a aquellos jugadores que tanta gloria consiguieron con la aurinegra... Hoy, Néstor "Tito" Goncalvez.
Agotada la vigencia de los sensacionales cracks de los '50 y toda una tradición de grandes números "5", Peñarol detectó a un prodigioso jovencito que actuaba en Salto, aunque oriundo de Artigas, llamado Néstor Goncalves y con el perfil clásico como para continuar la legendaria huella.
Ubicado también como alguien fuera de lo común, clubes argentinos lanzaron sus redes para tentarlo, por lo que llegó a Peñarol y entrenó con nombre cambiado. Debutó lejos, en Lima, en ocasión del Sudamericano de 1957 ante la selección brasileña y recibió los honores de crack.
Incorporado al plantel superior, Hugo Bagnulo lo ubicó donde debía en la temporada del '58: en el centro de la "línea media", después de deambular como marcador lateral derecho.
Cuando el partido no se podía ganar según manuales técnicos o tácticos, aparecería liderando la apelación "a la carga". Tenía la astucia, la sagacidad del baqueano y trasmitía ese respeto que emanaba de su propia figura y de su mismo vozarrón. Cuando hablaba, todos se daban vuelta a mirarlo.
Desde allí comenzó a proyectar su fuerte personalidad. Alto, de voz grave, superó su técnica en el dominio de la pelota y sustituyó en el capitanato a William Martinez, cuando los años diezmaron las fuerzas del gran zaguero. "El Tito" era "de afuera" y reemplazaba una tradición de caudillos forjados en la ciudad con otros basamentos. Su fútbol tuvo mucho de la presencia soberana de los conductores de "montoneras".
Fue el horcón del medio desde 1958, fiel a la herencia que comenzó en Lorenzo Mazzuco, Lorenzo Fernández, Alvaro Gestido, Obdulio Varela. Y, como Alberto Spencer, llegó en el instante histórico de nuestra proyección mundial, lo que aumentó su grandeza.
Tuvo ese toque de predestinado para meterse bien hondo en nuestra centenaria memoria, para que no falte nunca en el repaso emocionado y agradecido. Para que quede por siempre como punto de referencia cada vez que otro muchacho se coloca la número "5".
Entre diversos títulos, Néstor "Tito" Goncalves fue Campeón de América en 1960, 61 y 66. Campeón de la Intercontinental en 1961 y 1966 y Campeón Uruguayo en nueve temporadas: 1958 a 1962 (primer quinquenio de oro), 1964, 65, 67 y 68, lo que le torna un símbolo oro y negro. En pocas palabras, era un eje medio delgado, alto, que llevaba la pelota sacando pecho, ambidiestro, con una terrible pinta de ganador. Capitán e ídolo del primer Quinquenio, Gonçalves era el caudillo por aceptación de todos, compañeros e hinchas, mandando en la cancha con ascendencia sobre el grupo y mostrando su ejemplo, ordenando, siendo el eje no de una tarde ni un campeonato, sino de centenares de jornadas metidas en el recuerdo. Bajo su conducción, llenó de gloria a Peñarol a nivel internacional.
Después llegó su hijo Jorge, pero de él hablaremos más adelante...
Con un clic sobre las imágenes podrán verlas más grandes.
Agradecemos a LINK1 y LINK2.

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