6/6/10

La creación campeona

La creación, los enganches, los volantes externos, o como vos los quieras llamar, Gastón Ramírez y Jonathan Urretaviscaya, dos jugadores imbancables para las defensas rivales. Su velocidad y habilidad con el balón hacía que los delanteros llenaran de goles con mayor facilidad los arcos rivales. Juntos corrían por ambos laterales del campo de juego, se complementaban y cambiaban sus posiciones, volvían loco a pueblo. Fue, como dijimos anteriormente, el sector de campo más influyente de la máquina de Diego Aguirre.

Por el lado de Gastón Ramírez es un fruto del club. Un juvenil de la caza, con gran potencial, en donde de a poco fue agarrando confianza en primera división hasta convertirse en pieza fundamental en el plantel principal. Tiene una tremenda habilidad con su pierna zurda y hace maravillas con la pelota. Muchas veces hacía algún lujo que le valía el reproche del defensa rival. Pero lejos de ser un sobrador, al pibe le resultaba fácil derrochar esa magia por el campo de juego. Hoy por hoy es de los más codiciados del mercado exterior, e igualmente, el más cotizado del plantel: la dirigencia le puso un justo precio de 5 millones de dólares, por tanto el que lo quiera va a tener que poner los verdes. Es un gran jugador pero que, como todos, tiene su defecto: su forma de ser, es muy protestón, tanto que se perdió un partido por acumulación de tarjetas amarillas. Pero se presume que con el tiempo lo corregirá.

Por el otro lado esta Jonathan Urretaviscaya, otra de las incorporaciones que Aguirre pidió al inicio del Torneo Clausura. Llegó cedido del Benfica portugués con la intensión de jugar más seguido. Su forma de laburar en el campo de juego es un poco más conocida, porque supo destacarse en el River Plate de Juan Ramón Carrasco y gracias a ello llegar a Portugal. Es muy veloz (bien puesto el apodo de "rayo UV"), con buena pegada. Sin mal no recuerdo fue gracias a él que se pudo ganar el partido frente al propio River, con un gol en la hora de tiro libre (aquí es recomendable recordar la "ley del ex"). Urreta, al igual que Ramírez y por supuesto el resto del plantel, tuvo partidos muy buenos y algunos en los que no apareció. Su punto más bajo son los pases, la concreción de las jugadas, pero es bien combatida por la perseverancia de ir a buscar la revancha. Es uno de los jugadores que seguramente no esté para la próxima temporada debido a que Benfica pretende utilizarlo (los portugueses se avivaron).

Diego Aguirre tuvo respuesta en el banco de suplentes a la hora de sustituir a Gastón o Jonathan. El primer recambio era Silvio Bosco Frontán, quien en el partido de su debut anduvo bastante bien y hasta le llenó el ojo a más de uno, pero después fue un solo un jugador más del montón. Es veloz también, con buen manejo de pelota, pero seguramente si hubiera concretado la mitad de las jugadas claras de gol que falló hubiera sido el goleador del campeonato. Puede resultar una exageración, de hecho lo es, pero quiero dejar bien en claro los graves problemas de definición del muchacho. Otro que llegó a jugar por ese lado fue Emiliano Albín. Bueno jugó por todos lados ya que supo disputarle el puesto a Darío Rodríguez, hasta jugó de lateral derecho, teniendo rendimientos altibajos. Por último también supo desempeñarse por esos lugares Matías Aguirregaray, que sin embargo parece que se sintiera más cómodo ahí que de lateral aunque él diga lo contrario (Aguirre lo utilizó de volante en la Selección Sub 20). El recuerdo más fresco es la última final en donde por expulsión de Urretaviscaya, Aguirre le confió el puesto al Vasquito y realmente se mandó un partidazo (sin ir más lejos convirtió el gol que nos dio la Copa Uruguaya).

La manera frenética de juego de Aguirre hizo que este sector de las bandas fuera el más usado por Peñarol. Cuando se recuperaba el balón, enseguida se levantaba la cabeza para asistir a estos volantes de marca para que crearan las jugadas por afuera. Peñarol fue el equipo que mejor jugó al fútbol en todo el Torneo Clausura, fue realmente una máquina arrolladora de rivales. Llegó a tener un promedio de tres goles a favor y uno en contra por partido hasta el clásico del Clausura, algo realmente increíble. Con poquitos cambios Aguirre consiguió el Campeonato. Trajo pocos jugadores, hizo rendir a los que estaban y formó una máquina ganadora. Lo malo es la desintegración lógica que sufrirá el plantel para la próxima temporada. La baja más importante (e inesperada a la vez) ya se concretó: se fue Diego Aguirre.

1 comentario:

Datos Personales