26/11/13

Un espacio para la escoria humana

Pensé bastante en escribir o no esta publicación, ya que no se si realmente sirve de algo hablar permanentemente del tema de la violencia en el deporte, cuando los que tienen que actuar, no lo hacen, los miran, se limitan a recibir todos los objetos que le son lanzados, no ingresan al lugar de los problemas para poner orden... pero tales hechos nos obligan a pronunciarnos de tal forma, debido a que por culpa de 60 o 100 o 150 o 200 imbéciles, se deje mal a la verdadera hinchada de Peñarol. Son delincuentes, drogadictos, enfermos, descerebrados, estúpidos, la propia mugre, son la escoria más baja de esta sociedad, que alejan a la gente bien de las canchas.

La gran pregunta es ¿qué fue lo que motivo esos hechos tan condenables? Tanto los periodistas vía Twitter durante el propio partido, como después los propios hinchas de Peñarol y las imágenes de la prensa después, nos informaron que esta reacción fue motivada por la bandera que mostró la hinchada del tradicional rival, robada a los propios hinchas de Peñarol, que hacía alusión al fallecimiento de Rodrigo, hincha carbonero.


Sin perjuicio de rechazar tremenda incitación al odio y a la violencia que generó tal acto en el interior de la hinchada del tradicional rival, parece fácil advertir que de ninguna manera tal (lamentable) hecho justifique la reacción de parte de la parcialidad mirasol, que seguramente, no sean hinchas, porque el verdadero hincha de Peñarol no se comporta así, esos lejos de ser hinchas, son la escoria de esta sociedad, una manga de delincuentes de primero al último, y que deberían ser objeto de inmediata erradicación de todos los espectáculos deportivos, y de la sociedad en sí.

No es justificable en lo más mínimo, porque pensemos a la inversa por un momento: ¿qué sucedería si la hinchada de Nacional y la de Cerro reaccionaran de la misma manera, rompiendo todo lo que tengan a su alcance, cuando esos mismos idiotas, entonan las canciones que hacen alusión a las muertes de Posadas y Da Cunha? ¿Cómo? ¿Cuando ofendemos somos todos malos y cuando nos ofenden hay que romper todo? ¿Y qué sucedería si todos aquellos jugadores morenos reaccionaran cuando se les grita "negros de mierda" para ofenderlos? ¿o "putos" a los homosexuales? ¿o "judíos de mierda" a los que pertenecen a esa colectividad? No deja de ser triste que hayan personas intentando justificar estos actos vandálidos por una bandera... no es joda, todo por una bandera.

Parece no tener solución este problema a corto plazo, ya que no dejan de ser mediocres e ineficaces los operativos de seguridad, mientras te prohíben ingresar al estadio con termo y mate, botellas con agua, radios con pilas, banderas grandes, carteras (en el caso de las damas)... ¿cómo es posible que se ingrese tremenda bandera? Seguro, es fácil hacerse el malito con aquellos que no hacemos absolutamente nada en el Estadio que ponerse firmes con estos enfermos de mierda. 

El Ministerio del Interior no deja de ser mediocre con la seguridad, en el deporte y con la sociedad en general; los operativos policiales rozan el grado de lo estúpido y ridículo; la responsabilidad de los propios clubes, que no son capaces (quizás no tengan el valor necesario para serlo o no quieran hacerlo) de ejercer el derecho de admisión y no dejar entrar, nunca más a una cancha de fútbol, a estos delincuentes de mierda, que pueden ser capaces de arruinar un espectáculo deportivo poniendo en peligro la seguridad de la gente. La policía que no entra a la Tribuna Ámsterdam, vaya a saber por qué... en fin, todo se está yendo bien a la mierda, lo que originará que los partidos se jueguen solo con parcialidad local, ganando los delincuentes y perdiendo las personas de bien. 

"Entrar hubiera sido una masacre" dice la policía, yo creo que la sociedad, la gente bien, o sea, la gente, está harta de todo esto, y pide medidas en serio, mano dura de verdad, basta de que estos delincuentes de mierda terminen arruinando un espectáculo deportivo y la propia estructura del Estadio. Es momento de que la policía se haga cargo de la situación e imponga su autoridad, para que solo se hable del espectáculo en sí. Mientras tanto, una vez más, el Estadio quedó hecho mierda. Se podrán decir muchas cosas... pero parece sumamente difícil que algo cambie a corto plazo.

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