8/2/14

Peñarol 2 - 2 Defensor Sporting Clausura 2014

Peñarol jugó con Juan Castillo, Carlos Valdez, Gonzalo Viera, Darío Rodríguez; Baltasar Silva, Sebastián Piriz (8′ Marcel Novick), Luis Aguiar (80′ Sergio Orteman), Pablo Lima, Jorge Rodríguez, Marcelo Zalayeta y Jonathan Rodríguez (61′ Antonio Pacheco).

Se puede decir que el empate fue el resultado más justo por lo visto en el campo de juego. Existió un dominio violeta en casi todo el primer tiempo, luego Peñarol tomó la iniciativa al final del mismo logrando el empate, y en el complemento, fue parejo de ida y vuelta, con muy poca marca en el medio. Aunque el resultado no nos guste, porque se pudo haber ganado (por ejemplo, si Jonathan Rodríguez convertía una de las dos insólitas que erró frente al arco), pero como dice una famosa frase, si no se puede ganar, no hay que perder.

Como decía más arriba, Peñarol en los primeros 30' fue un desorden generalizado. En la marca, los laterales volvieron a dejar mucho que desear, tanto a la hora de defender, como de subir al ataque. Sobretodo es extraño el caso de Pablo Lima, sorprende que se haya contagiado con tanta facilidad de la desprolijidad de Baltasar Silva, teniendo buenos partidos en Danubio cuando subía y remataba a la perfección los tiros libres. ¿Adaptación? Tampoco es un pibe che... En el medio, la mala noticia la dio Sebastián Píriz quien salió lesionado (desgarro en su pierna derecha) y su lugar lo ocupó Marcel Novick, de pobrísimo partido, dominado por la impresición y el nerviosismo, se pareció mucho al de sus primeros partidos en Peñarol. Y por último, los muchachos encargados de crearle juego a los delanteros equivocaban los procedimientos, como por ejemplo, asistir en velocidad a Zalayeta para que éste llegue, controle y se la pase a Jonathan, cuando la lógica dice lo contrario. Todo muy descoordinado que fue dándole algo de vida a Defensor.

Y así fue que encontró la apertura del tanteador, en una mala salida de Novick, el rival consigue el balón y lo habilitan a Regueiro para que, por izquierda cruzara el remate y venciera a un Castillo que no pudo hacer nada. Otro partido más que Peñarol lo comienza perdiendo. Sin embargo el equipo, como en el partido pasado, no se desesperó, es más, el gol en contra sirvió para que los muchachos se despertaran y comenzaran a mejorar su producción. Entonces el Japo se pareció más al partido frente a River, Aguiar se fue metiendo en el partido progresivamente, y el fútbol comenzó a surgir. En uno de los tantos ataques, Pablo Lima cruza un centro, Japo Rodríguez controla el balón, amaga de derecha y logra desmarcarse para centrar de zurda (todos sabíamos que iba a hacer eso menos el defensa que intentaba controlarlo) y habilita en gran forma a Zalayeta que entra solo para definir. Empate al final del primer tiempo, y todos pensamos que en el complemento Peñarol seguía de largo.

Merecido homenaje para "Lucho" Borges

No fue así. El partido se hizo parejo, de ida y vuelta. Castillo comenzó a agigantarse en el arco, y el equipo comenzó a jugar cada vez más adelantado. Pero la cosa volvió a complicarse cuando Roberto Silvera (le queda muy bien el apodo de "perro") cobró penal de Darío contra Nicolás Correa, cuando en tiempo real se había podido observar que el zaguero carbonero tranca la pelota y este se deja caer. Nicolás Olivera convierte y otra vez a remarla. Fossati mete cambios, entró Pacheco por Jonathan, muchos no entendimos este cambio, porque Peñarol perdió la única carta de velocidad que tenía en cancha, cuando en realidad debió salir Zalayeta que estaba cansado y su cuerpo aún no está para los 90'. Se perdió velocidad, pero se ganó en orden a la hora de distribuir el balón, aunque justo es decirlo que le costó meterse en el juego. Peñarol siguió buscando, hasta que en una pelota larga, Japo Rodríguez va a lucharla, se la lleva pero cae en el área, y Silvera cobra penal de Malvino contra el jugador carbonero (en la repe se vio que tampoco fue), y Pacheco cambia por gol.

Darío se agarra la cabeza por el penal inexistente que cobró Silvera

El resto del partido fue demasiado trancado, muchas faltas, poco juego. Fossati lo puso a Orteman para darle algo de orden al medio (salió Aguiar de pobre partido), pero lejos de lograrlo se contagió de tanta mediocridad y repartió unas cuantas patadas. Al final, el resultado pareció justo, aunque hubieron dos goles que fueron pura y exclusivamente creación del árbitro.

Ahora Peñarol deberá cambiar el "chip" y concentrarse en el partido de Copa Libetadores, que deberá disputar el próximo miércoles 12 frente a Deportes Anzoátegui, por la primera fecha del máximo certamen continental de clubes, en fase de grupos. El encuentro se jugará en Puerto La Cruz de Venezuela.

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