22/1/16

Peñarol ha cesado a Pablo Bengoechea de su cargo

Anoche pensaba en realizar una publicación con algo de ironía para repasar la desastrosa forma en la que fue manejado este tema por los Dirigentes del Club. En horas de la tarde nos enteramos por una fuente cercana a uno de los “iluminados” que se juntaban a la noche para tratar la continuidad de Pablo Javier Bengoechea. Las horas pasaban, algunos llamaban a los “menos iluminados” (dícese de aquellos Dirigentes que tienen menos peso en el Consejo que una alfiler a dieta) quienes afirmaban sin más que no estaban en ninguna reunión, o que se enteraban a medida que los llamaban. Obvio, nadie lo llamo a Damiani. Me quede hasta altas hora de la noche a la espera de novedades, hasta que el sueño me venció. 

En la mañana de hoy, mate incluido, el mundo entero hablaba de los números de Bengoechea, sus dos Torneos cortos ganados (Peñarol fue el equipo que más puntos hizo en el 2015), las incorporaciones realizadas, el bajo rendimiento del equipo, la racha negativa de los clásicos, etc. Todos con extensas conclusiones, opiniones y demás. 

Pasada las 16:00, en Conferencia de Prensa, el propio Pablo Bengoechea comunicó la decisión del Consejo Directivo de dar por finalizada su relación laboral con el Club. Y a pesar de que muchos deben estar descorchando para brindar, se les dibujó una sonrisa en la cara y se ilusionan con que Dios baje del Cielo y nos haga ganar el Mundial de Clubes 14 veces, al responsable de este espacio se le ha generado una profunda sensación de asco ante tal noticia. 


Es ponerle punto final a un correcto trabajo. Bengoechea llegó con el plantel a medio armar en el verano del 2015, armó el equipo a los tumbos, salió a pelear el Clausura con lo que había y lo ganó. Sí señor. Fue el Sr. Bengoechea quien se puso los pantalones como caballero que es, quien valientemente aceptó ser el Técnico de Peñarol, sin poner requisitos especiales de ninguna clase o solicitar ser el Manager del equipo como cierto personaje que ahora deambula en Brasil con su culo tremendo. 

Tanto la final del Campeonato Uruguayo 2014-2015 como el papel carbonero en el Torneo Apertura pasado es historia reciente. Aunque también logró el objetivo de obtener dicho Torneo, logrando un puesto en la final del Uruguayo y en la Copa Libertadores 2017, el rendimiento del equipo dejó mucho que desear, cuestión por la cual a finales del año su continuidad fue nuevamente cuestionada. Pero tranquilos. Estaban los “iluminados” para darle el voto de confianza, él era el indicado, el que había logrado los objetivos trazados, y quien iba a dirigir el Clausura y la Copa Libertadores en nuestro bello Estadio. 

A la mierda tanta cursilería. Fueron necesarios 90’ para pasarse todo por donde no da el sol y rajar a Bengoechea. Si ya se, Peñarol jugó horrible el clásico por la Copa ANTEL 2016, uuuyyyy que horrible que dolor. Era un partido tan importante como la gran copadeveranoantel2016 con un estadio semivacío y con estados físicos salidos de la pretemporada. Claro, de nada sirvió jugar bien 7 días antes. Igual no lo justifica, no podés hablarme de proyectos, pedirle al técnico que te suba juveniles para hacer caja, la contratación de ciertos jugadores, para después perder un clásico de verano y que se te acabe el mundo. 

Igual esto no es de ahora. Es la consecuencia inevitable del accionar de unos pinochos a cargo de un club a la deriva, que hace años bajó la mira al punto de jugarse la vida en un clásico de verano, donde por un lado te declaran proyectos y cosas bonitas y por el otro se siguen comportando de la misma manera. Porque los nombres han cambiado (menos el de algunos) pero las formas mediocres de comportarse y dirigir el Club, son las mismas. Todo esto va más allá de Bengoechea si Bengoechea no. Porque si fuera Polilla, el Tito o Gregorio, Almada o Guardiola, pasaría lo mismo y nuestro pensamiento no cambiaría. 

Ahora sí. Nada de peso tienen los pésimos pases de Píriz (fue una contratación de Damiani como apuesta al futuro, el jugador estaba libre de Danubio), las locuras de Cacho Bochinche Migliore, la inestabilidad emocional de nuestros zagueros o de Aguiar, la intrascendencia de Ifrán o Albarracín, los malos centros de Luque, el balde en la cabeza de Aguirregaray, la nefasta producción del ("prometedor") Leyes, el penoso momento de Diogo, y se puede seguir. La gran pregunta que nos queda y que cerramos esta nota es: ¿quién será el siguiente que sea tan tontillo de querer quemarse con este Club dirigido por los mismos de siempre?

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