2/3/16

Peñarol 0 - 1 Huracán Copa Libertadores 2016

Peñarol jugó con Gastón Guruceaga, Matías Aguirregaray, Carlos Valdez (37′ Gianni Rodríguez), Guillermo Rodríguez, Maximiliano Olivera, Nahitan Nandez, Tomás Costa, Luis Aguiar (75′ Mauricio Affonso), Maximiliano Rodríguez (46′ Cristian Palacios), Diego Forlán y Miguel Murillo. Director técnico: Jorge Da Silva. Suplentes: Damián Frascarelli, Marcel Novick, Nicolás Albarracín y Carlos Luque.

Que decir del partido... malo. Creo que en este caso, nuevamente nuestro entrenador Jorge Da Silva hizo absolutamente todos los méritos para ser merecedor de las críticas. Y aunque no lo reconozca públicamente, él lo sabe.

Esto no se trata de hablar con las cartas vistas, sino de la confirmación de lo que venimos diciendo hasta el cansancio. Nadie entiende el capricho del Polilla de armar el equipo sin zagueros suplentes, teniendo en cuenta que hasta ayer Carlos Valdez y Guillermo Rodríguez vienen bancando, sin descanso alguno, la doble competencia. ¿Qué ocurrió? El rendimiento de Guillermo ha bajado considerablemente y Valdez sufrió un desgarro en uno de sus gemelos que lo tendrá fuera de las canchas, mínimo, 3 semanas. Ojo, no fue mala suerte. En los últimos dos partidos Peñarol ha sido frágil en defensa, y Valdez había jugado con molestias musculares. Pero el que tenía que darse cuenta de esto, lamentablemente, no lo hizo, o no quiso hacerlo.

Otro problema del equipo: enorme fragilidad en el medio de la cancha. Porque Costa y Nandez dan una mano en la contención, pero el fuerte de ellos NO ES LA MARCA, sino la distribución del balón con el arco rival entre ceja y ceja, en este equipo falta un 5 clásico, que rompa todo el peligro que se acerque, como los de antes... y ahí lo tenemos a Marcel Novick o Nicolás Freitas mirándolo de afuera.

Y por último, la debilidad emocional de este equipo, que al primer error grave (mal pase de Costa para el gol de Huracán) son incapaces de controlar los nervios y buscar dar vuelta el partido. ¿Qué cambio del 5 a 1 a Defensor Sporting? ¿Tan mal estaba la violeta?

Fue justamente todo esto, y más, lo que le pasó a Peñarol frente a Huracán. Errores de concentración, desventaja en lo físico, y desorden a la hora de atacar, hicieron que Huracán, cuadro argentino del montón que vino a jugar al Estadio con suplentes priorizando el torneo local, se llevara cómodamente los tres puntos, dejando a Peñarol último en el grupo 4 con 1 punto. 

Sin embargo, el segundo tiempo fue peor. El Polilla quiso arreglarla, y la arruinó. Porque sus cambios terminaron condenando a Peñarol a jugar al pelotazo frontal buscando que, de forma milagrosa, Murillo o Affonso bajaran alguna pelota y que alguien metiera el empate. Además, le dio ingreso a Cristian Palacios, para que jugara de punta por derecha, cuando el pibe no tiene desborde y su fútbol está fuera del área. Cuando Huracán se encerraba atrás, con zagueros altos, el negocio era desbordar, llegar al fondo, mandar centros de esa forma, pero los hombres con esa capacidad (Albarracín, Luque) la vieron de afuera mientras el Polilla acumulaba centrodelanteros sin ningún sentido. Hasta Forlán terminó metido en el área a la espera de alguna pelota milagrosa.


Demasiado. Pero lo que más rabia genera es que el técnico, Jorge Da Silva, lejos de tener una actitud comprensiva con el error de nuestro arquero de 20 años, termine agradeciéndole al cielo que el árbitro no haya convalidado (a nuestro criterio erróneamente) el gol de Huracán mientras Guruceaga atendía a un rival con el partido sin detenerse. El error es de nuestro arquero, si es verdad, su desconcentración nos hubiera costado un gol, pero posteriormente a eso, tapó 4 mano a mano evitando una goleada que hubiera sido catastrófica. 

Creo que llegó el momento de sincerarnos. No se puede salir a la prensa con el pecho arriba diciendo que Peñarol está para ganar la Copa cuando vas a defenderte contra un cuadro peruano y no das dos pases seguido de local frente a un cuadro del montón del fútbol argentino. Si solo tenemos nivel para jugar en el Torneo local, todo bien, diganlo, pero no vendan humo, le generan una expectativa a la gente totalmente repudiable. La lógica dice que contra Atlético Nacional perdemos y feo, pero en el fútbol no hay lógica y la esperanza es lo último que se pierde. 

1 comentario:

  1. Por mas cuadro que armes y dedarmes con nombres y posiciones,si no ponen huevo no le ganas a nadie. Hay que raspar,correr,pechar y mas de local. Podra el polilla armar mal el cuadro y todo lo que los tecnicos de la tribuna quieran,pero estos son unos pecho frio

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