20/2/17

Peñarol 0 - 0 Boston River Apertura 2017

Peñarol salió jugando con Gastón Guruceaga, Hernán Petryk, Iván Villalba, Ramón Arias, Lucas Hernández, Juan Martín Boselli, Angel Rodríguez (75′ Nicolás Dibble), Guzmán Pereira, Matías Mier (66′ Junior Arias), Gastón Rodríguez (55′ Cristian Rodríguez) y Lucas Cavallini. Suplentes: Kewin Dawson, Maximiliano Perg, Alex Silva y Tomás Costa.

En el global, fue otro partido malo de Peñarol. Atrás quedó el apabullante 4 a 0 frente a un rival tibio como El Tanque Sisley de la primera fecha... el equipo volvió a ser el de antes, el del año pasado, con cero idea en ataque, abusando constantemente del pelotazo frontal, siendo un manojo de nervios ante el primer murmullo de la tribuna. La única diferencia con aquél equipo desastroso, no menor, es que se ha mejorado mucho en defensa, manteniendo el arco invicto en 270 minutos de juego, aunque justo es decirlo, en este partido hubieron gruesos errores en la última línea que perfectamente pudieron costar los tres puntos.


Evidentemente Peñarol sintió la baja de Naithan Nandez por derecha. Martín Boselli ocupó su lugar pero fue apagándose durante los minutos hasta que su participación se limitó a enviar el balón al área de cualquier forma. Por el otro lado, Lucas Hernández fue un muy buen socio de Matías Mier, pero a la hora de terminar las jugadas, los delanteros fallaron. Una y otra vez. Cavallini juega permanentemente de espaldas al arco, vive en el suelo y le cobran una de tres faltas por ataque, mientras que Gastón Rodríguez ya no justifica su presencia en cancha, se encuentra nublado por el individualismo exacerbado de querer hacer una jugada maradoniana para callar a todo el Estadio.

Los cambios tampoco dieron resultado. Junior Arias fue goleador siendo centrodelantero en Liverpool, pero ayer Leo Ramos lo colocó como media punta, dado que Cavallini jugó todo el partido. Dibble desniveló con su velocidad y encare como punta en Plaza Colonia, hoy lo utilizan de volante teniendo más recorrido y más rivales para esquivar. Y el Cebolla que no está 100% en lo físico. Entonces Peñarol falla en ataque con los titulares, pero también a la hora de rearmar el equipo con variantes.

Ahora bien, hemos reconocido que Peñarol jugó mal y quizás el empate a cero sea justo por los méritos de ambos equipos en la cancha (Boston River tuvo sus oportunidades también), sin embargo nuevamente la mano tendenciosa arbitral dejó su huella. Y como no podía ser de otra manera, con el nefasto de Andrés Cunha y el línea Sergio Freire. En primer lugar, dejó sin sancionar un evidente penal a favor de Peñarol. Vale decir que en la incidencia no contó para nada con la colaboración del asistente Sergio Freire, quien estaba ubicado frente a la jugada y debió indicarle al árbitro que la pelota pegó claramente en la mano alejada del cuerpo de Martín González, defensor de Boston River. En segundo lugar, un claro agarrón en el área a Ramón Arias, que tampoco vió. Y para colmo de males, el línea Freire -además de comerse un claro penal- estaba tan distraído que marcó un saque de banda para Boston River cuando en la jugada de tiro libre a favor de Peñarol la pelota había rebotado en la barrera conformada por jugadores de Boston River. Ahí Cunha, justo es decirlo, correctamente corrigió a su compañero. ¿Hasta cuándo hay que tolerar la ineptitud arbitral? Porque aún jugando mal, hubieron dos penales claros para Peñarol que estos nefastos personajes no sancionaron...

Otros dos puntos que quedan por el camino. Peñarol debe corregir los errores cometidos en defensa pero también, y no menos importante, afinar la puntería de los delanteros, van 270 minutos de juego y de todos los delanteros, solo Nicolás Dibble logró anotar (los otros dos fueron de Nandez y el restante un gol de contra de El Tanque Sisley). Muy pobre para lo invertido. 

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